(...)
- Por qué te callás?
- ...
- No te pongas así...
- ...
- Carajo!, te he dicho que hoy acá no entra la tristeza, y no va a entrar!
- No me sacudas así...
- Es que hoy le vamos a ganar a los de afuera.
- Me asustaste.
- No te me pongas triste, ni te asustes..., lo único que quiero es cumplirte la promesa. Y hacerte olvidar cualquier cosa fea. Yo esta mañana te di mi palabra que hoy no vas a pensar en nada triste. Y te lo voy a cumplir, porque no me cuesta nada. Es tan fácil hacerte olvidar a vos las cosas tristes,... y mientras esté a mi alcance, por lo menos en este día, ...no te voy a dejar pensar en cosas tristes.
(...)
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