domingo, 20 de noviembre de 2011

Algunos días

Pensamientos que fluyen. Te aturden, te llevan a caminar incaminables rumbos, negados, oscuros, trabados, hostiles. Te odio, me odias. Hostilidad en el aire. No hay más. La magia se pierde, se va, te abandona, a vos y a mí. No me produce nada, no producís nada en mí porque yo no produzco nada en vos.

domingo, 26 de junio de 2011

Con ánimo de amar

Dime que no ha pasado mucho tiempo, que no somos los mismos pero que el dolor ha cesado. Cual es la pregunta ahora... ¿Somos felices? ¿O seguimos con la ilusión perdida porque no hemos querido traerla hasta aquí?

viernes, 24 de junio de 2011

Ya no hay tiempos de lamentos, ya no hay más...


Que mi cuerpo no da abasto, mi cabeza no es la misma, que te extraño, que quiero reir con vos y tomarme una cerveza y olvidarme del tiempo. Hacer las cosas bien, como deberia, estar presente siempre, solo para vos.

sábado, 11 de junio de 2011

Y un corazón no se endurece por que sí...



Pero dos que se quieren, se dicen cualquier cosa
Ay! si pudieras recordar sin rencor.

Todavía no usé mi milagro de hoy




(que corta es la vida, mi amor!)

Y mientras tanto el sol se muere - Indio Solari

202

(...)

- Por qué te callás?

- ...

- No te pongas así...

- ...

- Carajo!, te he dicho que hoy acá no entra la tristeza, y no va a entrar!

- No me sacudas así...

- Es que hoy le vamos a ganar a los de afuera.

- Me asustaste.

- No te me pongas triste, ni te asustes..., lo único que quiero es cumplirte la promesa. Y hacerte olvidar cualquier cosa fea. Yo esta mañana te di mi palabra que hoy no vas a pensar en nada triste. Y te lo voy a cumplir, porque no me cuesta nada. Es tan fácil hacerte olvidar a vos las cosas tristes,... y mientras esté a mi alcance, por lo menos en este día, ...no te voy a dejar pensar en cosas tristes.

(...)


"La rayuela se juega con una piedrita que hay que empujar con la punta del zapato. Ingredientes: una acera, una piedrita, un zapato y un bello dibujo con tiza, preferentemente de colores. En lo alto está el cielo, abajo está la tierra, es muy difícil llegar con la piedrita al cielo, casi siempre se calcula mal y la piedra sale del dibujo. Poco a poco, sin embargo, se va adquiriendo la habilidad necesaria para salvar las diferentes casillas, (rayuela caracol, rayuela rectangular, rayuela fantasía, poco usada) y un día se aprende a salir de la tierra y remontar la piedrita hasta el cielo, hasta entrar en el cielo (...), lo malo es que justamente a esa altura, cuando casi nadie ha aprendido a remontar la piedrita hasta el cielo, se acaba de golpe la infancia y se cae en las novelas, la angustia al divino cohete, en la especulación de otro cielo al que también hay que aprender a llegar. Y porque se ha salido de la infancia... se olvida que para llegar al cielo se necesitan como ingredientes, una piedrita y la punta de un zapato."

¿Cómo hacerte saber que siempre hay tiempo?


Que uno sólo tiene que buscarlo y dárselo,
Que nadie establece normas salvo la vida,

Que la vida sin ciertas normas pierde forma,
Que la forma no se pierde con abrirnos,

Que abrirnos no es amar indiscriminadamente,

Que no está prohibido amar,
Que también se puede odiar,

Que el odio y el amor son afectos
Que la agresión porque sí hiere mucho,
Que las heridas se cierran,
Que las puertas no deben cerrarse,
Que la mayor puerta es el afecto,
Que los afectos nos definen,
Que definirse no es remar contra la corriente,
Que no cuanto más fuerte se hace el trazo más se dibuja,
Que buscar un equilibrio no implica ser tibio,
Que negar palabras implica abrir distancias,
Que encontrarse es muy hermoso,
Que el sexo forma parte de lo hermoso de la vida,
Que la vida parte del sexo,
Que el “por qué” de los niños tiene un porque,
Que querer saber de alguien no es sólo curiosidad,
Que querer saber todo de todos es curiosidad malsana,
Que nunca está de más agradecer,
Que la autodeterminación no es hacer las cosas solo,
Que nadie quiere estar solo,
Que para no estar solo hay que dar,
Que para dar debimos recibir antes,
Que para que nos den hay que saber también cómo pedir,
Que saber pedir no es regalarse,
Que regalarse es, en definitiva, no quererse,
Que para que nos quieran debemos demostrar qué somos,
Que para que alguien “sea” hay que ayudarlo,
Que ayudar es poder alentar y apoyar,
Que adular no es ayudar,
Que adular es tan pernicioso como dar vuelta la cara,
Que las cosas cara a cara son honestas,
Que nadie es honesto porque no roba,
Que el que roba no es ladrón por placer,
Que cuando no hay placer en las cosas no se está viviendo,
Que para sentir la vida no hay que olvidarse que existe la muerte,
Que se puede estar muerto en vida,
Que se siente con el cuerpo y la mente,
Que con los oídos se escucha,
Que cuesta ser sensible y no herirse,
Que herirse no es desangrarse,
Que para no ser heridos levantamos muros,
Que quien siembra muros no recoge nada,
Que casi todos somos albañiles de muros,
Que sería mejor construir puentes,
Que sobre ellos se va a la otra orilla y también se vuelve,
Que volver no implica retroceder,
Que retroceder también puede ser avanzar,
Que no por mucho avanzar se amanece más cerca del sol,
¿Cómo hacerte saber que nadie establece normas salvo la vida?
¿Cómo hacerte saber que siempre hay tiempo?


domingo, 5 de junio de 2011

Todavía su amor me da descargas... (4:20)

El amor llegó tarde a mí. Leo viejas palabras que escribiste para mí y recién ahora las entiendo, recién ahora comprendo el concepto y lo siento.
Al leerte viajé en el tiempo y presencié esos momentos. Quizás lo que me hacía falta era esto de recorrer un poco, tiempos, personas y lugares; de conocer más para poder valorar ciertas cosas que no solía tomar en cuenta.
Dije quizás...

sábado, 4 de junio de 2011

41



[...]

- Yo estoy loco.

- Qué te pasa?

- Me da lástima que se terminó.

- Y bueno, te cuento otra.

- No, no es eso. Te vas a reír de lo que te voy a decir.

- Dale.

- Que me da lástima porque me encariñé con los personajes. Y ahora se terminó, y es como si estuvieran muertos.

- Al final, Valentín, vos también tenés tu corazoncito.

- Por algún lado tiene que salir... la debilidad, quiero decir.

- No es debilidad, che.

- Es curioso que uno no puede estar sin encariñarse con algo... es... como si la mente segregara sentimiento, sin parar...

- Vos creés?

- ...lo mismo que el estómago segrega jugo para digerir.

- Te parece?

- Si, como una canilla mal cerrada. Y esas gotas van cayendo sobre cualquier cosa, no se las puede atajar.

- Por qué?

- Qué se yo... porque están rebalsando ya el vaso que las contiene.

[...]




8


Yo no tengo una personalidad; yo soy un cocktail, un conglomerado, una manifestación de personalidades.
En mí, la personalidad es una especie de forunculosis anímica en estado crónico de erupción; no pasa media hora sin que me nazca una nueva personalidad.
Desde que estoy conmigo misma, es tal la aglomeración de las que me rodean, que mi casa parece el consultorio de una quiromántica de moda.
Hay personalidades en todas partes: en el vestíbulo, en el corredor, en la cocina...
Imposible lograr un momento de tregua, de descanso! Imposible saber cuál es la verdadera!
Aunque me veo forzada a convivir en la promiscuidad más absoluta con todas ellas, no me convenzo de que me pertenezcan.
El hecho de que se hospeden en mi cuerpo es suficiente, sin embargo, para enfermarme de indignación. Ya que no puedo ignorar su existencia, quisiera obligarlas a que se oculten en los repliegues más profundos de mi cerebro. Pero son de una petulancia... de un egoísmo.. de una falta de tacto...
Hasta las personalidades más insignificantes se dan unos aires de trasatlántico. Todas, sin ninguna clase de excepción, se consideran con derecho a manifestar un desprecio olímpico por las otras, y naturalmente, hay peleas, conflictos de toda especie, discuciones que no terminan nunca. En vez de contemporizar, ya que tienen que vivir juntas, pues no señor!, cada una pretende imponer su voluntad, sin tomar en cuenta las opiniones y los gustos de las demás. Si alguna tiene un ocurrencia, que me hace reír a carcajadas, en el acto sale cualquier otra, proponiendome un paseíto al cementerio. Mientras una abusa de la noche y no me deja dormir hasta la madrugada, la otra me despierta con el amanecer.
Mi vida resulta así una preñez de posibilidades que no se realizan nunca, una explosión de fuerzas encontradas que se entrechocan y se destruyen mutuamente. El hecho de tomar la menor determinación me cuesta un tal cúmulo de dificultades, antes de cometer el acto más insignificante necesito poner tantas personalidades de acuerdo, que prefiero renunciar a cualquier cosa y esperar a que se extenúen discutiendo lo que han de hacer con mi persona, para tener, al menos, la satisfacción de mandarlas a todas juntas a la mierda.